Tips para conocer al Hamas 4ª entrega: La Judeofobia

18/Oct/2010

Marcos Israel

Tips para conocer al Hamas  4ª entrega: La Judeofobia

Tips para conocer al Hamas
4ª entrega: La Judeofobia
Marcos Israel
En esta última entrega desarrollaré el cuarto de los puntos focales de la Carta fundacional del Hamas. Ya vimos que este movimiento tiene como objetivos centrales la lucha contra la modernidad y la imposición a escala mundial de un régimen totalitario basado en la ley islámica. Sin embargo, dedica también una gran porción de texto a expresar su visceral judeofobia.
El primer párrafo de lo que vendría a ser el prólogo de la Carta comienza diciendo: “En el nombre de Alá, el Misericordioso. «Sois la mejor nación que jamás haya sido dada a la humanidad: ordenáis lo justo y prohibís lo injusto, y creéis en Alá. Y si los que han recibido las escrituras hubieran creído, les habría ido mejor: hay entre ellos creyentes, pero la mayoría son transgresores. …Han sido humillados dondequiera que se ha dado con ellos, excepto los protegidos por un pacto con Alá o por un pacto con los hombres. Han incurrido en la ira de Alá y se les ha señalado la miseria. Así sufrirán, por no haber creído en los signos de Alá y por haber matado a los profetas sin justificación; por haber desobedecido y violado la ley.» (C 3:109-111)”. «Israel existirá y seguirá existiendo hasta que el Islam lo aniquile, como antes aniquiló a otros.» (El Mártir, imán Hassan al-Banna, de venerada memoria)”.
Así comienza el texto del Pacto del Hamas. Refiriéndose al pueblo judío en general –los que han recibido las escrituras- caracteriza a la mayoría de los judíos como trasgresores y refiere a sus vicisitudes a lo largo de la historia con un tono de justificación por no haber creído en el mensaje de Alá. Más significativa aún es la mención a “haber matado a los profetas”, que introduce uno de los clichés judeofóbicos clásicos, seguramente en referencia a Jesús aunque no lo nombra.
Poco después en la Introducción señala: “ … Nuestra lucha contra los judíos es muy grande y muy seria. Exige todos los esfuerzos sinceros. Es un paso al que inevitablemente habrán de seguir otros.
El Movimiento no es más que un escuadrón que debe ser apoyado por más y más escuadrones de este vasto mundo árabe e Islámico, hasta que el enemigo sea vencido y se realice la victoria de Alá.”
De nuevo aquí la mención a los judíos es genérica, es decir, no hace diferenciación de los habitantes de Israel. Pero la muestra máxima de agresividad y exacerbación contra los judíos viene en la siguiente cita.
En el Capítulo 1º, bajo el subtítulo de “La universalidad del Movimiento de Resistencia Islámica”, en el artículo 7) expresa: “…El Profeta, que Alá le bendiga y le dé la salvación, ha dicho: «El Día del Juicio no llegará hasta que los musulmanes combatan contra los judíos (matando a los judíos), cuando el judío se esconderá detrás de piedras y árboles. Las piedras y los árboles dirán: Oh musulmanes, oh Abdulla, hay un judío detrás de mí, ven a matarlo. Sólo el árbol  gharkad no lo hará, porque es uno de los árboles de los judíos». (Narrado por al-Bukhari y Moslem).”
Este párrafo recoge sin duda una vieja y persistente ambición de aniquilar a los judíos por parte de los islamistas. Recordemos que uno de los referentes de la Hermandad Musulmana en la zona fue el Mufti Hadj Amin El Housseini, quien en 1941 viajó a Berlín para entrevistarse con Hitler y pedirle que llevara la solución final al Medio Oriente. La apuesta se renovó poco después en 1948 cuando el presidente de la Liga Árabe anunció una colosal masacre de judíos que sería recordada junto a la de los mogoles y cruzados. En 1947, cuando se discutía en la ONU el plan de partición, el embajador de Egipto emitió un discurso en el que anunciaba que se produciría una gran masacre del millón de judíos que vivían –hacía siglos- en los países del mundo árabe. El intento en el terreno se produjo poco después que los árabes perdieran la guerra de 1948, provocando la salida en masa de casi la totalidad de ese millón de judíos desde los países árabes, fundamentalmente hacia Israel. Más tarde, en 1967, se reiteró el planteo por parte del nuevo presidente de la Liga Árabe –Nasser- y por el líder palestino Chukeiri.
En la Carta, la judeofobia se alterna con la sionismofobia, que considero sinónimos. Así, en el artículo 32) dice: “El Movimiento de Resistencia Islamica llama a todas las naciones árabes e Islámicas a adoptar la línea de una acción seria y perseverante que impida el éxito de este plan horrendo, que advierta a la gente del peligro resultante de salir del círculo de la lucha contra el sionismo. Hoy es Palestina, mañana será este o aquel país. El plan sionista es ilimitado. Después de Palestina, los sionistas aspiran a expandirse desde el Nilo hasta el Éufrates. Una vez que hayan digerido la región que ocuparon, aspirarán a una nueva expansión, y así sucesivamente. Su plan está enunciado en los «Protocolos de los Sabios de Sión», y su conducta en la actualidad es la mejor prueba de lo que decimos.”
Este artículo denota que el Hamas en su conceptualización del pueblo judío no sólo adopta las teorías conspirativas clásicas del antisemitismo occidental y cristiano, sino que además no tiene empacho de mencionar en su carta fundacional el ejemplo máximo de libelo antijudío, el libro “Los protocolos de los sabios de Sión”, libro de referencia también para Hitler y el nazismo.
Toda la visión anterior, expresiva de un odio profundo hacia los judíos, se complementa con menciones expresas acerca de la imposibilidad de llegar a la paz y a la convivencia con el Estado judío. Así, sigue diciendo el mismo artículo: “Abandonar el círculo de la lucha con el sionismo es alta traición, y maldito sea el que lo haga. … No hay otra salida que concentrar todas las potencias y energías en hacer frente a esta pérfida invasión nazi y tártara. La alternativa es la pérdida del país propio, la dispersión de los ciudadanos, la extensión del vicio sobre la tierra y la destrucción de los valores religiosos.”
Esta postura, es complementaria de la del artículo 11) citado en la entrega anterior, donde explica el concepto de Waqf islámica –tierra consagrada al Islam-, el que a propósito de cualquier posibilidad de negociación decía: “Ni un solo país árabe ni todos los países árabes, ni ningún rey o presidente, ni todos los reyes y presidentes, ni ninguna organización ni todas ellas, sean palestinas o árabes, tienen derecho a hacerlo.”
Como se ve pues, este movimiento que se hizo fuerte en Gaza –mediante un golpe de Estado- y que compite por el poder en el resto de los territorios palestinos, constituye una amenaza gravísima para el Estado de Israel, amenaza basada en una concepción fanática antimoderna, totalitaria, imperialista y profundamente antisemita.
Podemos decir también que es una amenaza para los propios palestinos, ya que los habitantes de Gaza son verdaderos rehenes de la metodología de lucha del Movimiento. Está claro también que es una amenaza para Egipto, que viene haciendo esfuerzos crecientes para defender su frontera con Gaza, tratando de protegerse de la influencia del Hamas.